18.8.17

quizá la vida
sea como una ventana
en día de lluvia
y vos y yo
seamos las gotas 
que caen
por su propio peso
y que
todavía
no saben
si se van a encontrar

2.8.17

Mi sueño familiar

Tengo a veces un sueño extraño y penetrante
con una mujer desconocida a la que amo y que me ama
y que no es, cada vez, en absoluto la misma

Porque ella me comprende, y mi corazón transparente
para ella sola, ¡ay! cesa de ser un problema
para ella sola, y los sudores de mi frente pálida
ella sola los sabe refrescar, llorando

¿Es morena, rubia o pelirroja? Lo ignoro
¿Su nombre? Recuerdo que es dulce y sonoro
como los de los amados que la Vida exilia

Su mirada es parecida a la mirada de las estatuas
y, en su voz, lejana, calma y grave, tiene
la inflexión de las voces queridas que han callado

14.7.17

El diablo en el paraíso

El hombre se come el pasto,
el burro los caramelos,
la nieta manda al abuelo
y la sota al rey de bastos.
L’agua la llevo en canasto,
me duermo debajo el catre,
todo lo endulzo con natre,
bailo en la tumba del muerto.
«Mentira todo lo cierto»,
gritaba desnú’o un sastre.

Los pajes son corona’os,
los reyes friegan el piso,
el diablo en el paraíso
y presos van los solda’os.
Se premiaron los peca’os,
fusilamiento de jueces,
en seco nadan los peces;
será un acabo de mundo
cuando en los mares profundos
las arboledas florecen.

Los justos andan con grillos
y libres van los perversos,
noventa cobres, un peso,
seiscientos gramos, un kilo.
Los futres andan pililos,
los gordos son raquíticos,
brincaba un paralítico
sobre un filudo machete.
Ocho por tres, veintisiete,
divide un matemático.

De asiento tienen el piano,
tocan música en la silla,
Caín es la maravilla
para el Abel de su hermano.
Camínase con las manos,
los santos son pendencieros,
bendicen a los rateros,
se acuesta el perro en la cuna,
debajo ’e la blanca luna
la guagua muerde al rondero.

Despedida:

Al fin termina el ejemplo:
fue por el mundo al revés,
y con la venia de usted
al teatro lo llaman templo.
«Muy plácido te contemplo»,
dice el bandido a su presa,
es más hereje el que reza,
los viejos van a la escuela,
los niños a la rayuela.
Ya naide tiene cabeza.

23.3.17

LOS ENEMIGOS

Ellos aquí trajeron los fusiles repletos
de pólvora, ellos mandaron el acerbo exterminio,
ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba,
un pueblo por deber y por amor reunido,
y la delgada niña cayó con su bandera,
y el joven sonriente rodó a su lado herido,
y el estupor del pueblo vio caer a los muertos
con furia y con dolor.
Entonces, en el sitio
donde cayeron los asesinados,
bajaron las banderas a empaparse de sangre
para alzarse de nuevo frente a los asesinos.

Por esos muertos, nuestros muertos,
pido castigo.

Para los que de sangre salpicaron la patria,
pido castigo.

Para el verdugo que mandó esta muerte,
pido castigo.

Para el traidor que ascendió sobre el crimen,
pido castigo.

Para el que dio la orden de agonía,
pido castigo.

Para los que defendieron este crimen,
pido castigo.

No quiero que me den la mano
empapada con nuestra sangre.
Pido castigo.
No los quiero de embajadores,
tampoco en su casa tranquilos,
los quiero ver aquí juzgados
en esta plaza, en este sitio.

Quiero castigo.

9.3.17

CXXXII

¿Si no es amor, ¿qué es esto que en mí siento?
Y si es amor, ¿cuál es su natural?
Si bueno, ¿cómo su efecto es mortal?
Si malo, ¿cómo es dulce su tormento?
Si de voluntad ardo, ¿qué lamento?
Si a mi pesar, ¿el lamento qué vale?
¡Oh viva muerte, oh deleitoso mal!,
¿quién en mí te dio poder, si no consiento?
Y si consiento, sin razón me quejo.
Entre tantos contrarios va mi nave
metida en alta mar y sin gobierno;
tan falta de saber, de error tan grave,
que no sé lo que digo, o lo que dejo,
pues tiemblo de verano, ardo de invierno.

1.3.17

Las nubes

Mansas, blancas ovejas, luminosos mensajes.
La fugitiva sombra despierta a las palomas
y crea un aire de asombro a la mitad del Hudson.
Claras y decisivas, solemnes esculturas,
en mil palomas mueren las nubes avanzando.
Las nubes, las hermanas mayores de los sueños.
Mármol que ya no es mármol, sino frágil espuma.
La espuma es la paloma que no supo ser ángel.
La nube es el demonio de los ojos del cielo.
Nubes de Nueva York, vertiginosa llama.
La llamarada blanca del deseo inalcanzado.
En Nueva York las nubes frutales de Manhattan
padecen un hermoso delirio de grandeza.

10.2.17

ANTÍGONA INTERCEDE POR EDIPO

Varones atenienses, ¿por qué nos miráis con curiosidad?
Este es mi padre, Edipo,
que alguna vez fue un gran rey y ahora
vuelve a vuestra ágora herido
por el destino, harapiento y ciego,
tocando su desvencijado organito.

Varones atenienses, cada una de vuestras limosnas
añade otra herida a nuestro corazón.
Los secretos de nuestra Familia se agravan
por los agregados de vuestra imaginación.
Dejadnos en paz, hasta cuando nos arrastraréis
de aquí para allá, como a un zíngaro con su oso,
mientras los trágicos nos llevan a la escena,
nos asedian con detalles
y preguntan cómo ocurrió eso,
cómo no logró evitar el golpe.

Varones atenienses, ¿no basta
que mi padre fuera poeta,
el introductor del simbolismo,
el que con el epigrama “Respuesta a la Esfinge”
salvó la vida de muchos de vosotros –aparte
del placer estético? ¿Por qué
os metéis en su vida privada
buscando complejos edípicos,
amores ilegítimos
y placeres que prohíbe la moral corriente?.

La “Respuesta a la Esfinge” es suficiente.
El resto dejadlo en la penumbra.
Después de todo, él lo hizo sin saber,
mientras vosotros lo hacéis con pleno conocimiento.

27.1.17

Cultivo una rosa blanca 
en junio como en enero
para el amigo sincero 
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca 
el corazon con que vivo
cardo ni ortiga cultivo,
cultivo una rosa blanca.

21.12.16

El Nido

Mira ese árbol que a los cielos
sus ramas eleva erguido;
en ellas columpia un nido
en que duermen tres polluelos.

Ese nido es un hogar;
no lo rompas, no lo hieras:
sé bueno y deja a las fieras,
el vil placer de matar.