domingo 22 de noviembre de 2009

La jirafa

Más triste que nunca hoy noto tu mirada
y son más delgados tus brazos, junto a las rodillas.
Escucha: lejos muy lejos, en los lagos de Chad
deambula la grácil jirafa.

Le fue dada esta gracia armoniosa y la finura,
y un mágico dibujo adorna su pelaje,
con el cual solo la luna se atreve a comparar
cuando se quiebra y se mece en las aguas del amplio lago.

Distante, se parece a las velas multicolores de los barcos,
y su correr es tan suave como el vuelo alegre de los pájaros.
Yo sé, que la tierra percibe infinidad de maravillas
cuando, en el ocaso, la jirafa se oculta en la gruta de marmol.

Conozco buenos cuentos de las mágicas tierras,
de la doncella morena, de la pasión del joven guerrero,
pero tú, que por largo tiempo respiraste la niebla pesada,
no deseas creer en nada, excepto en la lluvia.

¿Y cómo te hablaré del jardín tropical,
de las palmeras esbeltas, del olor a las hierbas extrañas...?
¿Estás llorando? Escucha: lejos, en los lagos de Chad,
deambula la grácil jirafa.

sábado 14 de noviembre de 2009

Una chica

Imagino que despierto
y vos estás ahí
con los ojos
cerrados
sos la más linda del planeta
o una compañera de tren sin trenes
ni paisajes
que nos miren desde
otro lado.

Imagino que despierto
después
de la misma pesadilla
y vos estás ahí
sola
las alas de un pájaro dormido al nacer
y el pelo revuelto
quizá.

Canción que vuelve a empezar
y acompaña a una mujer
perdida a través del bosque.

Imagino que despierto
y estás nueva,
una lluvia próxima
una mirada
desafiante
para que tal vez
yo siga peleando
unos minutos
más.

Al fin despierto
y vos no estás
y es otra vez la misma pesadilla.

Pero nosotros
somos aún

(sin adivinarlo)

algo destruido
que ya
no se puede romper.

lunes 9 de noviembre de 2009

CUATRO

El mar electrizado
Y las piletas de ballenas clavadas
Levando el ancla
Las cuatro estaciones van a la isla de Pascua
Allí sin florecer me esperas
Al despertar te elevas
Tu vida es una hostia matinal
Y escucho graznar el águila en la roca natal
Entre sombras que pasan
Se desprenden del pecho los recuerdos
Esos navíos han levado el ancla
Yo te envío los corderos nativos de mis versos
En medio del Pacífico enmohecido
La Isla de Pascua es un ramo
Que muere todos los años
Allá En La Vida Los Adioses
Y tú
desnuda entre tus brazos
Durmiendo sobre cuatro horizontes.

viernes 6 de noviembre de 2009

LOS JUMBLIES

I
Se fueron al mar en un Tamiz, pues sí,
En un Tamiz se fueron al mar:
¡Pese a lo que sus amigos dijeran,
Una mañana de invierno, un día tormentoso,
En un Tamiz se fueron al mar!
Y cuando el Tamiz empezó a dar vueltas y vueltas,
Y todos gritaban: “¡Que se van ahogar!”,
Ellos exclamaron: “¡Nuestro Tamiz no es grande,
Pero nos importa un carajo! ¡Nos importa un cuerno!
¡En un Tamiz iremos al mar!".
Lejanas y escasas, lejanas y escasas,
Son las tierras donde los Jumblies viven;
Sus cabezas son verdes, sus manos azules,
Y se fueron al mar en un Tamiz.

II
Navegaron en un Tamiz, pues sí,
En un Tamiz navegaron deprisa,
Con sólo un bonito trapo de color verde guisante,
Atado con una cinta a modo de vela
Al mástil de una pequeña pipa de tabaco;
Y cuantos los veían marchar decían:
“¡Oh, se van a cansar pronto, ya sabes!
Pues el firmamento está oscuro, y el viaje es largo,
Y pase lo que pase, ¡es un absoluto error
Navegar tan deprisa en un Tamiz!”.
Lejanas y escasas, lejanas y escasas,
Son las tierras donde los Jumblies viven;
Sus cabezas son verdes, sus manos azules,
Y se fueron al mar en un Tamiz.

III
El agua pronto entró, pues sí,
El agua pronto entró;
Y para estar secos, se cubrieron los pies
Con un papel rosa bien plegado,
Y lo abrocharon con un alfiler.
Y pasaron la noche en un tarro de loza,
Y todos dijeron: “¡Qué listos somos!
¡Aunque el firmamento esté oscuro, y el viaje sea largo,
Nunca creeremos que fuimos imprudentes y nos equivocamos,
Mientras giremos en nuestro Tamiz!”.
Lejanas y escasas, lejanas y escasas,
Son las tierras donde los Jumblies viven;
Sus cabezas son verdes, sus manos azules,
Y se fueron al mar en un Tamiz.

IV
Y navegaron toda la noche;
Y cuando se puso el sol,
Silbaron y trinaron una canción de luna
Al sonido retumbante de un gong de cobre,
Bajo la sombra de las montañas pardas.
“¡Oh Timballo! ¡Qué felices somos,
Viviendo en un Tamiz y en un tarro de loza,
Y toda la noche a la pálida luz de la luna,
Navegamos con una vela de color verde-guisante,
Bajo la sombra de las montañas pardas!”.
Lejanas y escasas, lejanas y escasas,
Son las tierras donde los Jumblies viven;
Sus cabezas son verdes, sus manos azules,
Y se fueron al mar en un Tamiz.

V
Navegaron hacia el mar del Oeste, pues sí,
A una tierra cubierta toda de árboles,
Y compraron una Lechuza y una útil Carreta,
Y una libra de Arroz, y una Tarta de Arándano,
Y una colmena de Abejas plateadas.
Y compraron un Cerdo, y algunas Grajillas verdes,
Y un bonito Mono con patas de pirulí,
Y cuarenta botellas de Ring-Bo-Ree,
Y un sinfín de Queso de Stilton.
Lejanas y escasas, lejanas y escasas,
Son las tierras donde los Jumblies viven;
Sus cabezas son verdes, sus manos azules,
Y se fueron al mar en un Tamiz.

VI
Y a los veinte años regresaron,
A los veinte años o más,
Y todos dijeron: “¡Qué altos se han hecho!
Pues han estado en los Lagos, y en la Zona Terrible,
Y en las colinas del Chankley Bore”;
Y bebieron a su salud, y les ofrecieron una fiesta
Con pasteles hechos de hermosa levadura;
Y todos dijeron: “¡Si vivimos,
También nos iremos al mar en un Tamiz,
A las colinas del Chankley Bore!
Lejanas y escasas, lejanas y escasas,
Son las tierras donde los Jumblies viven;
Sus cabezas son verdes, sus manos azules,
Y se fueron al mar en un Tamiz.

jueves 5 de noviembre de 2009

Shelley

A los veinte el único
espíritu libre de que he oído era Shelley,
Shelley que escribió tratados a favor
del ateísmo, del amor libre, de la emancipación
de las mujeres, de las abolición de la riqueza y la clase
y poemas al arrobamiento del amor romántico,
Shelley, el que, lo supe más tarde, quizá
demasiado tarde, se volvió a casar con Harriet,
embarazada ya de su segundo hijo,
y unos meses después se fugó con Mary,
ya embarazada, llevándose
a la hermanastra de Mary, Claire
que casi seguro también fue su amante

y en esta malaise à trois que Shelley
había imaginado que sería "un paraíso de exiliados",
vivieron junto al espectro de Harriet,
que se ahogó en el Serpentine,
y el de la media hermana de Mary Fanny,
que se suicidó quizá por el amor
no correspondido de Shelley y con los espíritus
de los adorados pero muy descuidados
niños concebidos por accidente
en la búsqueda de Eros -de Harriet
Iante y Charles, negados a Shelley
y entregados a padres adoptivos, de Mary
Clara, muerta al año, de ella misma
Willmose, favorito de Shelley, muerto a los tres, Elena,
la bebé de Nápoles, casi seguro
del propio Shelley, a la que “adoptó”
y abandonó, muerta al año y medio,
Allegra, la hija de Byron y Claire,
a la que Byron envió al convento
de Bagnacavallo a los cuatro, muerta a los cinco -

y en aquellos días, antes
de saber nada, yo pensaba que seguía a Shelley
que pensaba que estaba siguiendo al deseo radiante.

domingo 1 de noviembre de 2009

Bajé dándote el brazo

Bajé, dándote el brazo,
un millón de escaleras por lo menos
y ahora que no estás queda el vacío en cada uno de los escalones.

Aun así fue breve nuestro largo viaje.
El mío continúa todavía, y ya no me hacen falta
conexiones, reservas,
subterfugios, esas humillaciones del que cree
que lo real es eso que se ve.

Un millón de escaleras bajé dándote el brazo,
y no porque quizá con cuatro ojos se pueda ver mejor.
Bajé con vos porque sabía que de nosotros dos,
las únicas pupilas verdaderas, por más nubladas que estuviesen,
eran las tuyas.

sábado 31 de octubre de 2009

ERNESTO CARDENAL Y YO

Iba caminando, sudado y con el pelo pegado
en la cara
cuando vi a Ernesto Cardenal que venía
en dirección contraria
y a modo de saludo le dije:
Padre, en el Reino de los Cielos
que es el comunismo,
¿tienen sitio los homosexuales?
Sí, dijo él.
¿Y los masturbadores impertinentes?
¿Los esclavos del sexo?
¿Los bromistas del sexo?
¿Los sadomasoquistas, las putas, los fanáticos
de los enemas,
los que ya no pueden más, los que de verdad
ya no pueden más?
Y Cardenal dijo sí.
Y yo levanté la vista
y las nubes parecían
sonrisas de gatos levemente rosadas
y los árboles que pespunteaban la colina
(la colina que hemos de subir)
agitaban las ramas.
Los árboles salvajes, como diciendo
algún día, más temprano que tarde, has de venir
a mis brazos gomosos, a mis brazos sarmentosos,
a mis brazos fríos. Una frialdad vegetal
que te erizará los pelos.

viernes 30 de octubre de 2009

Si pudiera abrir mi gruesa flor

Si pudiera abrir mi gruesa flor
para ver su geografía íntima,
su dulce orografía de gruesa flor:

si pudiera saltar desde los ojos
para verme, abierta al sol,
si no me golpeara de pronto, en la mejilla,
esta reunida sombra,
esta orilla de silencio
que es lo que ciertos pañuelos a la lágrima,
un aposento blanco, descubierto.

Si pudiera quedarme abierta al sol
como el sencillo mar
y alta, recién nacida hija del agua,
creciera mi color al pie del agua.

Por qué no he de poder desnudarme los pies
en una casa en que los alfabetos ascienden
por el labio a la palabra, y en que duendes de menta,
sirven té verde y florecida sombra.

Por qué no he de poder
desnudarme los pies en una casa
en que todos los días
un año desviste su estatura melancólica,
y en que la costa azul de un relicario
guarda el retrato de un vecino de mayo que se ha ido.

Sin embargo
no puedo desnudarme los pies en esta casa
ni poner sobre la mesa el corazón.

Pero puedo abrirme como una flor
y saltar desde los ojos para verme,
abierta al sol.

martes 27 de octubre de 2009

Yo soy tu proveedora de droga

Cuando más limpias te parezcan
Las aguas del lago
Y aún cuando creas
Rebosar de juventud
Igual recuérdame
Yo soy tu proveedora de droga

Cuando completes
Con mirada ascendente y pura
El triunfo de los pájaros
Y la derrota de las olas
Igual recuérdame
Yo soy tu proveedora de droga

Cuando vayas al encuentro
De la amada o el amado
Sintiéndote seguro
Del esplendor de sus pupilas
Igual recuérdame
Yo soy tu proveedora de droga

Y no me abandones
Prematuramente
No te comportes
Como un ingrato
Recuérdame siempre
Yo soy tu proveedora de droga

domingo 25 de octubre de 2009

La noche, la calle...

La noche, la calle, el farol, la botica,
la luz opaca e inexpresiva.
Aunque viviera un cuarto de siglo más
todo seguiría así. No hay salida.

Si murieses, comenzarías de nuevo
y todo se repetirá como antaño:
la noche, del canal la gélida marejada,
la botica, la calle, la linterna.

miércoles 21 de octubre de 2009

confesión de mirlo

nubes que son síntomas
de huir
relojes detenidos
absorbiendo la carne
relojes absorbiendo la carne
gangrenando la luz
aposentando tibiezas granuladas
insufladas en el desaire más denso
en el ardor cómplice
de huir
de alejarse.

nubes que son síntomas del verso
de la verdad disuelta
en la vereda ineficaz
trastocada
acosada por esa quietud que disimula el año

el año en que te conocí
la fecha en que te conocí

en una calle de Lima
en un teléfono de Lima
en un domicilio de Lima
en un absurdo de Lima
en un corredor de Lima
en el terremoto de Lima
en el ansia
en el transito
en el desconcierto
soñando
escuchando latiendo gimiendo gritando jadeando
solo en Lima
en Lima sudoroso
en Lima

nubes que son síntomas de huir
y nunca llueve
y el verso es el sol.

viernes 16 de octubre de 2009

A UN POETA, DENTRO DE MIL AÑOS

Yo, que morí hace mil años,
Y escribí esta dulce arcaica canción,
Mis palabras te envío como mensajeras
Por el camino que ya no he de cruzar.

No me importa si has tendido un puente sobre los mares
O si atraviesas a salvo el firmamento cruel,
Ni si construyes consumados palacios
De piedra o metal.

Pero, ¿aún tienes música y vino,
Y estatuas, y un amor de mirada alegre,
Y pensamientos necios sobre el bien y el mal,
Y plegarias para los que residen en las alturas?

¿Cómo hemos de vencer? Igual que un viento
Que a la tarde cae, soplan nuestras fantasías,
Y ya el viejo ciego Meónides
Lo dijo hace tres mil años.

Amigo no visto, aún no nacido, desconocido,
Estudiante de nuestra dulce lengua inglesa,
Lee mis palabras por la noche, a solas:
Yo fui un poeta, yo fui joven.

Y ya que no puedo ver tu cara
Ni estrecharte la mano,
Te envío mi alma a través del tiempo y el espacio
Para saludarte. Tú comprenderás.

Autorretrato

En mi lanza
llevo ensartados panes.
Por mi lanza
escurre el vino de Ismaros.
Apoyado en mi lanza,
de pie, en el alto,
sano, sereno, impasible,
como y bebo.

lunes 12 de octubre de 2009

Puestas de sol

Todo el mundo habla de las puestas de sol
Todos los viajeros están de acuerdo para hablar de las puestas de sol en estas aguas.
Está lleno de libros en que no se describe nada más pleno que las puestas de sol
Las puestas de sol de los trópicos
Sí esto es verdad esto es espléndido
pero yo prefiero con mucho los amaneceres del sol
El alba
Yo no me pierdo una
Yo sigo todos los días sobre el puente
desnudo
Y yo estoy siempre solo para admirarlas
Pero yo no voy a describir las madrugadas
Yo las voy a guardar para mí.