22.7.18

Un lagarto verde

Por el Mar de las Antillas
(que también Caribe llaman)
batida por olas duras
y ornada de espumas blandas,
bajo el sol que la persigue
y el viento que la rechaza,
cantando a lágrima viva
navega Cuba en su mapa:
un largo lagarto verde,
con ojos de piedra y agua.

Alta corona de azúcar
le tejen agudas cañas;
no por coronada libre,
sí de su corona esclava:
reina del manto hacia fuera,
del manto adentro, vasalla,
triste como la más triste
navega Cuba en su mapa:
un largo lagarto verde,
con ojos de piedra y agua.

Junto a la orilla del mar,
tú que estás en fija guardia,
fíjate, guardián marino,
en la punta de las lanzas
y en el trueno de las olas
y en el grito de las llamas
y en el lagarto despierto
sacar las uñas del mapa:
un largo lagarto verde,
con ojos de piedra y agua.

17.7.18

Érase que se era

Eramos una vez un grupo de nueve o de diez
que coincidía cada noche:
una suerte de sueños que hacían cuadrilla,
unos buenos muchachos riendo juntos.
Érase que se era una vez...

Por esa época se amaba tanto, qué sé yo:
¡qué época tanta de amores!
Desfilábamos juntos, se hacían poemas,
y las calles que buenos gustos tenían.
Érase que se era una vez...

De uno
en fondo
pasábamos
por la misma canción:
era uno,
eran dos,
eran tantos y qué sé yo,
pero era
bonito
mirarnos, vernos sufrir.
Érase que se era una vez...

Era
imposible
pasar
un sólo día sin morir,
sin gritar,
sin reír,
sin comprender, sin amar.
Qué desastre
de gente
que no podía estar en paz.
Érase que se era una vez...

Yo no sé si fue el tiempo
que lo vuela todo,
o si fuimos nosotros
detonando el tiempo,
pero nos fragmentamos
como una granada.
Érase que se era una vez...

Yo no sé si ha llovido
una lluvia que moje
cada esquirla en el sitio
en que haya caído,
si hay guardada una tarde
común en el tiempo.
Érase que se era una vez...

Yo no sé si ha servido
de algo o de nada
que haya habido pasado
y que quede recuerdo.
Yo no sé si mañana
pensaré lo que hoy vivo.

Érase que se era una vez...

30.6.18

Todos los ejércitos son iguales...

Todos los ejércitos son iguales
La publicidad es la fama
La artillería hace el mismo viejo ruido
El valor es un atributo de chicos
Todos los viejos soldados tienen los ojos cansados
Todos los soldados oyen las mismas viejas mentiras
Los cadáveres siempre han atraído a las moscas

27.6.18

LA PARTIDA

En cada movimiento
de la existencia
transcurrir:

imitar modelos
actualizarse
seguir modas
quedar desactualizado
actualizarse otra vez

conocer mucho
saber poco

y finalmente
pasa la partida
delante de los ojos
sin haber hecho nunca

una jugada propia.

22.6.18

Canción cubana

¡Ay, José, así no se puede!
¡Ay, José, así no sé!
¡Ay, José, así no!
¡Ay, José, así!
¡Ay, José!
¡Ay!

6.6.18

Amor se fue

Amor se fue; mientras duró
de todo hizo placer.

Cuando se fue
nada quedó que no doliera.

2.6.18

NEGRO

Yo soy un Negro:
Negro como la noche es negra.
Negro como lo profundo de mi África.

He sido esclavo:

César me ordenó mantener limpio su umbral.
Lustré las botas de Washington.
He sido obrero:
De mis manos surgieron la pirámides.
Yo hice la mezcla para el Woolworth Building.

He sido cantante:
todo el camino, de África a Georgia,
cargué con mis canciones tristes.
Yo inventé el ragtime.

He sido víctima:
Los belgas me cortaron las manos en el Congo.
Me siguen linchando en Mississipi.

Yo soy un Negro:
Negro como la noche es negra.
Negro como lo profundo de mi África.

18.5.18

UN LADO DEL MUNDO

El pedregullo de la pradera,
el verde del camino,
las nubes azules
manchando el blancor del cielo,
la cara en el viento,
la soledad de la ciudad
y la muchedumbre de los campos,
las sombras de la mañana
y las luces de la noche.

Del otro lado
un montón de cuerdos
corriendo enloquecidos
(y es real porque lo estoy viendo).

Viajo sin cesar
por este lado del mundo
sin saber dónde estoy.

25.3.18

En las Antípodas

En las antípodas todo es idéntico,
tienen teléfonos, tienen semáforos
con automóviles, con sancristóbales,
muchos estómagos están a régimen.
Tienes políticos más bien estúpidos
pero son súbditos muy pusilánimes.

En las antípodas todo es idéntico,
idéntico a lo autóctono.

La problemática es económica
y en lo teórico no son unánimes,
lo hay escépticos, los hay fanáticos,
pero en la práctica no ves apóstatas
sino en los márgenes o con prismáticos.
Y unos son míseros, otros son prósperos.

En las antípodas todo es idéntico,
idéntico a lo autóctono.

Hay mundo artístico con gente excéntrica,
mundo científico con catedráticos
y cuerpo médico y casos clínicos.
La gente rústica puebla las fábricas
y los hipódromos los aristócratas.
Ciertos filósofos sienten escrúpulos.

En las antípodas todo es idéntico,
idéntico a lo autóctono.

Algunos fármacos son ilegítimos
pero hay gran tráfico, lo cual es lógico
porque los réditos son astronómicos
y hay muchas víctimas, hay muchas cárceles.
Voces hipócritas piden, coléricas
medidas drásticas, sillas eléctricas.

En las antípodas todo es idéntico,
idéntico a lo autóctono.

Los eclesiásticos desde sus púlpitos
causan catástrofes, y los omnímodos
poderes fácticos hazañas bélicas
y actos vandálicos los energúmenos,
y los pacíficos, actos inútiles.
Entre los lúcidos cunde el desánimo.

En las antípodas todo es idéntico,
idéntico a lo autóctono.

Se dan fenómenos de rara índole:
madres estériles con partos múltiples,
problemas étnicos con los indígenas,
falsas polémicas con los satélites,
grandes espíritus viven recónditos,
y hay lodos tóxicos abundantísimos... 

Idéntico a lo autóctono.

En otros términos que están incómodos.
Pero es fantástico, martes y miércoles,
jueves y sábados, lunes y vísperas,
dan espectáculo con el esférico,
y allí, al unísono, arman escándalo
y es como un bálsamo para sus ánimas.

En las antípodas todo es idéntico,
idéntico a lo autóctono.

16.3.18

Un soldado de Urbina

Sospechándose indigno de otra hazaña
como aquella en el mar, este soldado,
a sórdidos oficios resignado,
erraba oscuro por su dura España.

Para borrar o mitigar la saña
de lo real, buscaba lo soñado
y le dieron un mágico pasado
los ciclos de Rolando y de Bretaña.

Contemplaría, hundido el sol, el ancho
campo en que dura un resplandor de cobre;
se creía acabado, solo y pobre,

sin saber de qué música era dueño;
atravesando el fondo de algún sueño,
por él ya andaban don Quijote y Sancho.