17.11.18

La estatua

Oh, mujer de los brazos extendidos
y los de mármol ojos tan serenos, 
he arrimado mis sienes a tus senos
como una rama en flor entre dos nidos!

¡Oh, el sentimiento grave que me llena 
al no escuchar latir tu carne fría 
y saber que la piedra te condena 
a no tener latido en ningún día! 

¡Oh, diamante arrancado a la cantera, 
tu forma llena está de Primavera, 
y no tienes olor, ni luz, ni trino!  

Tú que nunca podrás cerrar la mano, 
tienes, en gesto de cariño humano,  
la única mano abierta en mi camino. 

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