Escribo dejo de escribir escribo.
Otras veces me distraigo y me levanto.
Me vuelvo a sentar y me siento otro,
y es mediodía y un jueves contra el sol.
Escribo y como el salmista sigo escribiendo
a fin de dar con los versículos que faltan,
con la justa entonación de lo que importan.
Escribo porque escribo y pasan minutos
pasan nubes
Y puesto que ya es tarde,
todo va oscureciendo
y se empieza constelar un cielo constelado
Entretanto me dejo llevar
por la condición de la memoria
--primera causa que me nombra—
que me persuade escribir sobre lo escrito.
ser y seguir siendo:
soy el que sólo existe más
si está escribiendo.
27.1.12
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