16.10.09

A UN POETA, DENTRO DE MIL AÑOS

Yo, que morí hace mil años,
Y escribí esta dulce arcaica canción,
Mis palabras te envío como mensajeras
Por el camino que ya no he de cruzar.

No me importa si has tendido un puente sobre los mares
O si atraviesas a salvo el firmamento cruel,
Ni si construyes consumados palacios
De piedra o metal.

Pero, ¿aún tienes música y vino,
Y estatuas, y un amor de mirada alegre,
Y pensamientos necios sobre el bien y el mal,
Y plegarias para los que residen en las alturas?

¿Cómo hemos de vencer? Igual que un viento
Que a la tarde cae, soplan nuestras fantasías,
Y ya el viejo ciego Meónides
Lo dijo hace tres mil años.

Amigo no visto, aún no nacido, desconocido,
Estudiante de nuestra dulce lengua inglesa,
Lee mis palabras por la noche, a solas:
Yo fui un poeta, yo fui joven.

Y ya que no puedo ver tu cara
Ni estrecharte la mano,
Te envío mi alma a través del tiempo y el espacio
Para saludarte. Tú comprenderás.

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